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Jaén ante la encrucijada climática. ¡Hay que actuar ya!

Noviembre de 2017. El Pantano del Quiebrajano, la mayor reserva de agua de la que depende el suministro de Jaén y otros 20 municipios, está solo al 22% de su capacidad. El caudal de nuestros ríos sigue bajo mínimos. Este año ha sido el que más olas de calor se han registrado desde 1975, la fecha a partir de la cual se manejan datos, superándose los récords históricos de temperaturas máximas y mínimas. A las elevadas temperaturas hay que añadir la falta de lluvias, que ha provocado la peor sequía de las dos últimas décadas y una disminución importante de la próxima cosecha de aceituna. Además, los giennenses hemos respirado durante gran parte de la primavera y del verano aire con niveles de ozono superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un contaminante que afecta gravemente a la salud.

A 2.000 kilómetros de distancia, en la ciudad alemana de Bonn, del 6 al 17 de noviembre, se está celebrando la conocida como Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23). Es la mayor cumbre internacional sobre el clima, a la que concurren la práctica totalidad de los gobiernos del planeta (además de periodistas, miembros de agencias internacionales, representantes de ONG y gran parte de la industria), que trata de “estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que prevenga una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático”. Para evitar ese peligro, durante la COP21 (en 2015) se firmó el Acuerdo de París. El tratado conmina a los firmantes (todos los países del mundo excepto Siria y, pronto, Estados Unidos) a reducir sus respectivas emisiones de manera que la temperatura global no aumente más de 2ºC sobre los niveles preindustriales. Hay mucho en juego para la humanidad, ya que cruzar el umbral de los dos grados supondría una amenaza existencial para multitud de especies, ecosistemas, agrosistemas y culturas, así como más eventos meteorológicos extremos (olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones costeras, etc). Estos efectos afectarán más duramente a las personas más vulnerables en todo el planeta. Se esperan cosechas más pobres y escasez de agua, además de un aumento moderado del nivel del mar.

Desde la comunidad científica y el movimiento ecologista se alzan voces que alertan de que los compromisos firmados hasta el momento por los gobiernos se muestran “insuficientes” y exigen que la próxima década se tomen medidas para salvar el futuro del planeta más allá de 2030.

Compartimos la opinión de Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo, que piensa que de la reunión alemana deberían salir más acciones concretas que pongan en práctica el citado Acuerdo de París, y apela a que cada Estado haga una revisión más ambiciosa de sus compromisos. 

Creemos además que es imprescindible actuar a nivel local, porque más de la mitad de la población mundial vive hoy en ciudades y la mayoría de los gases de efecto invernadero causantes se emiten como consecuencia de la actividad urbana, y porque desde el ámbito local, pegado al terreno, es más fácil articular respuestas.

Jaén es una de las ciudades más vulnerables del sur de Europa a los efectos del cambio climático, y no comenzar de inmediato un proceso de adaptación a dichos efectos, tiene unas consecuencias gravísimas sobre nuestra economía y nuestra calidad de vida. El Ayuntamiento debería ser, junto a los colectivos sociales, el motor de la acción climática, de la reversión de las políticas con incidencia en la alteración del clima, en las que históricamente en nuestra ciudad se han tomado siempre las peores decisiones posibles.

Sin embargo, a pesar de que en enero de 2016 se aprobó en el Pleno municipal una moción para la elaboración de un plan de acción local, a día de hoy nada se sabe de su implementación. Seguimos en una dinámica de pereza e inacción, como si fueramos una isla climática.

Son muchas las cosas que debemos hacer en Jaén para combatir el cambio climático, que redundarían en una mejora de la ciudad, de nuestra calidad de vida y de nuestra salud. Acciones que en gran medida se recogían en la moción aprobada y que volvemos a señalar:

-Renunciar a los grandes crecimientos residenciales y comerciales previstos en el PGOU, y apostar de verdad por la mejora la ciudad consolidada, por los barrios y el conjunto histórico, por el comercio local, creando una ciudad más próxima, con menos desplazamientos motorizados.

-Mejorar el servicio público de autobuses urbanos para que cada vez más personas dejen el vehículo en su casa. Impulsar el transporte no motorizado en los desplazamientos de la ciudadanía con la habilitación de vías peatonales, carriles bici y calmado del tráfico.

-Renaturalizar la ciudad, aumentando la superficie verde y arbolada para alcanzar los estándares internacionales recomendados, con especies vegetales adaptadas al clima y condiciones locales.

– Contratar suministro eléctrico de origen renovable en los edificios e inmuebles de titularidad municipal. Instalar en ellos sistemas de autoabastecimiento energético así como sistemas renovables y eficientes de climatización y calefacción.

-Sustituir de forma paulatina los vehículos de los servicios municipales por vehículos menos contaminantes, híbridos o eléctricos.

-Reducir los residuos generados en la ciudad y mejorar los niveles de recogida selectiva de residuos y el reciclaje, introducir la recogida separada de la fracción orgánica de los residuos para producir compost y minimizar su depósito en el vertedero.

-Reducir y optimizar el consumo de agua, invirtiendo en la mejora de la red de abastecimiento con pérdidas superiores al 20%, asegurando un mínimo vital a toda la población mediante una gestión pública.

-Realizar programas de comunicación, formación y educación ciudadana sobre el Cambio Climático, causas, consecuencias y alternativas.

No podemos perder más tiempo. El clima está cambiando y tenemos que actuar ya: minimizar los impactos adversos sobre nuestra ciudad, fortalecer nuestra capacidad de respuesta y aprovechar las oportunidades que se presentan.

Miguel Quesada. Presidente de la Asociación Jaén en Común.

Sara Martínez. Concejala del grupo municipal Jaén en Común.