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YO COMPRO EN MI BARRIO, ¿Y TÚ?

David Palomino

Miembro de la Junta Directiva de JeC

Cada día, cuando decidimos donde compramos, hacemos mucho más que pensar si compramos aquí o allí, estamos definiendo un modelo de ciudad, diferente según cual sea nuestra decisión de comprar en el pequeño comercio o en las grandes superficies.

El modelo de ciudad que se basa en el pequeño comercio es un modelo solidario, compacto, de cercanía y vecindad.

¿Somos conscientes de que, cuando hacemos la compra, tenemos un enorme poder?

¿Un poder que debemos utilizar para favorecer nuestros intereses y los de quienes conviven con nosotros y no los de las grandes corporaciones empresariales y grupos financieros? Como consumidores, a la hora de elegir donde compramos, y como ciudadanos que ejercen sus derechos y optan por unos representantes que los defienden.

Es nuestra tarea, como asociación ciudadana, promover una conciencia crítica y solidaria, que haga de la compra y el consumo conductas responsables, por sus repercusiones sociales y económicas.

Defendemos un modelo de barrios autosuficientes que promuevan relaciones de vecindad y solidaridad entre los vecinos. Apostamos por ciudades sostenibles y compactas, con barrios autosuficientes, por canales cercanos de distribución, por la economía local y de cercanía, en definitiva por una ciudad cooperativa y solidaria.

Las soluciones a la problemática del pequeño comercio no van a venir de los poderes públicos, cuyas políticas no dejan de reproducir los esquemas que nos han llevado a esta situación. Creemos que ha de ser la ciudadanía quien mueva las cosas en otra dirección, utilizando las capacidades que tenemos. Todos nosotros no tenemos realmente claro el enorme poder que poseemos como consumidores. Cada día tenemos la capacidad de decidir el destino de muchos millones de euros. Podemos hacerlo de forma rutinaria o compulsiva, siguiendo adocenados los reclamos publicitarios, o ejercer ese poder de forma responsable, crítica y solidaria. Está en nuestras manos.

Apoyando al comercio de barrio favorecemos el consumo de proximidad. Así, los recursos económicos se reinvierten localmente, se distribuyen mejor, crean más posibilidades de empleo y mejor calidad de vida en nuestro entorno.

El pequeño comercio resulta más beneficioso económica y ecológicamente que el de las grandes superficies. No obliga a desplazarnos en coche, permite comprar de forma más ajustada a nuestras necesidades y no precisa de tanto gasto innecesario en promoción, embalajes e instalaciones.

La relación entre la ciudad y el pequeño comercio es innegable. La vida y el desarrollo de la ciudad influyen decididamente en el comercio así como un comercio con buena salud es imprescindible para unas ciudades fuertes y con vida social.

El pequeño comercio aporta principalmente tres aspectos a su relación con la ciudad:

-Reinversión en un círculo próximo. Los pequeños comerciantes reinvierten todo lo que ganan en un círculo próximo, al contrario que las grandes cadenas que se llevan el beneficio fuera

-Creación de puestos de trabajo de calidad. En España el pequeño comercio genera 8 veces más empleo que las grandes superficies. Éstas, en el mejor de los casos, lo trasladan convirtiéndolo además en empleo de mala calidad y de destrucción fácil en caso de crisis. Esto tiene una explicación fácil puesto que los pequeños comercios invierten mucho tiempo y dinero en formar a sus trabajadores y no quieren perder esa inversión, además de que se crea un vínculo personal entre empresarios y trabajadores que hace que el despido sea en muchas ocasiones la última opción a tomar.

-Es un factor de cohesión y desarrollo. Evita la emigración, crea seguridad, crea barrios autosuficientes, crea confianza…Los comercios aportan a nuestras calles un plus de vida y seguridad que se echa en falta en cuanto el comercio desaparece y seguro que todos conocemos casos de calles que han perdido toda la vida en cuanto el comercio que había ha empezado a decaer y llega un momento en que nos resulta incómodo pasar por ellas.

La implantación del modelo anglosajón de grandes centros comerciales, establecidos además en las afueras de las ciudades, continúa inexorable en nuestras ciudades y pueblos, y mientras el comercio local y tradicional agoniza, acorralado por la progresiva pérdida de sus ventas y sin recibir ningún apoyo real de las administraciones, al margen de las meras declaraciones de intenciones políticamente correctas. Más bien al contrario, se proponen medidas como la liberalización total de horarios, que abocaría al cierre a todavía más autónomos y pequeñas empresas comerciales. De hecho, las administraciones locales y autonómica apoyan sin reservas estos grandes proyectos que obligan, en muchos casos, a recalificar el uso de terrenos agrícolas y a realizar costosas inversiones en infraestructuras viarias y de transporte que sufragamos todos los contribuyentes.

Podemos y debemos cambiar esta tendencia favoreciendo a las pequeñas empresas que constituyen el 95% de la actividad empresarial y profesional andaluza, que garantizan una mejor distribución del trabajo y los beneficios, revirtiendo la inversión en nuestra propia tierra. Comprando en las tiendas de barrio propiciamos un modelo de comercio de proximidad que contribuye al sostenimiento de nuestros vecinos. Al mismo tiempo estamos apoyando el resurgimiento económico y social de los barrios con criterios de autosuficiencia y accesibilidad en el marco de una convivencia más humana y ecológica. Optando por los productos locales, por los elaborados artesanales, por los establecimientos familiares, por los servicios de profesionales autónomos, favorecemos la consolidación y creación de empleo digno y estable, y devolvemos la vida a nuestras ciudades.

Existen muchas medidas que podemos exigir que se lleven a cabo como regular el precio de los alquileres en el centro de las ciudades, con medidas fiscales, poner más trabas a las grandes superficies que suponen una competencia inasumible o dando vida a las calles con actividades alternativas, sostenibles y en las que las personas se puedan sentir implicadas.

Y todo ello, desde luego, exigiendo el máximo diálogo de las administraciones con todas las partes implicadas, vecinos, comerciantes, ciudadanía…que nada nos lo den hecho.

En estas fechas tan señaladas, en las que además el consumo se ve notablemente incrementado, recuerda que está en tu mano el modelo de ciudad y hacer que tus compras repercutan directamente en tu entorno más cercano.

¡Compra en el pequeño comercio!